Profesionales y clientes buscan alternativas digitales para controlar mejor la mercancía

Profesionales y clientes se preguntan lo mismo: ¿cómo puede saberse que la procedencia de una joya muy valiosa es legal y ética? Para resolver una cuestión tan compleja y comprometedora como esta, convendría tener la capacidad de rastrear los movimientos de este género. Por esta razón, destacados comerciantes han adoptado la contabilidad distribuida, una denominación que sirve para describir una base de datos compartida y sincronizada que registra la información referida a sus productos.

Esta solución descansa sobre el blockchain, que se utiliza desde la década pasada para respaldar criptomonedas como el bitcoin. La tecnología permite seguir colectiva y permanentemente las transacciones económicas, sin necesidad de que un tercero las procese o las dé por buenas. Uno de los valedores de la aplicación del blockchaina la industria del lujo es Joseph Lubin, cofundador de la plataforma Ethereum y creador de Consensus Systems.

Iniciativas como Tracr, referentes como Chow Tai Fook y gigantes como IBM están trabajando en los registros digitales únicos para las joyas, permanentes y a prueba de falsificaciones. Nunca antes los principales actores de este negocio se habían caracterizado por contarse sus secretos. Pero si rompiesen esta norma paradójicamente todos podrían salir ganando. De hecho, en eso consisten las innovaciones tecnológicas que salvaguardarían la seguridad en su actividad.

Esta y muchas otras industrias se asientan sobre la confianza: entre proveedores y vendedores, y entre estos y los consumidores. El blockchain, en palabras de Laurence Haziot, directora gerente de IBM, posibilita averiguar por cuántas manos ha pasado una pieza, lo que dificulta los fraudes, engaños e imitaciones. En su opinión, las compañías que apuestan de manera abierta por esta estrategia están explicitando que son transparentes y fiables, dos valores fundamentales en la economía contemporánea.

Para empezar, se pueden formar paquetes a prueba de manipulaciones, con sofisticados códigos, sellos y sensores. Igualmente, cabe prestar una atención preferente al transporte de la mercancía, un punto débil que propicia la comisión de delitos. Los expertos están convencidos de que estas precauciones desembocarían en unos “datos perfectos” que mejorarían la situación actual. Las facturas en papel quedarían muy atrás, tanto como los errores humanos”, añade Haziot, que extiende estas ventajas al mundo del lujo en su conjunto.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información ACEPTAR

Aviso de cookies